miércoles, 21 de julio de 2010

AJENO 8


ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.

Pues yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

Autor: Cesar Vallejo(de “Los Heraldos Negros” 1918)

viernes, 11 de junio de 2010

INTENTO


Falló el impulso de escribir tu nombre
y creer que no has muerto
tras de mi intención primera.

Autor: Ernesto (de “Penúltima Selección”)

viernes, 14 de mayo de 2010

EL CUERVO

(Paráfrasis del poema de Poe)

El pico en mi pecho, la sombra en mi alma,
sus alas batientes cubriendo mi Palas.
Demonio enviado por fuerzas ocultas,
que niega el nepente,
que miente una ausencia,
que grita perverso su frase maldita.

¡Oh, cuervo infinito!
¿Cuál es tu destino?
¿Qué grita injuriosa
tu verba implacable?

El pico en mi pecho,
la sombra en mi alma,
sus ojos muy negros clavando bien hondo.
Fatídico signo de un mundo de sombras,
que grita “ya nunca” y niega a Leonora.

¡Oh, cuervo canalla!
¿Con quién me confundes?
¿Por qué me persigues si ya nada tengo?

El pico en mi pecho, la sombra en mi alma,
sus fúnebres plumas, igual que puñales,
buscando el secreto para asesinarlo.
Vuelve hasta tu noche. Dile a quien te envía
que yo ya no existo. No vuelvas jamás.

¡Oh, cuervo sagrado!
¿Por qué no me llevas?
¿Por qué no confundes tu pico y mi pecho?
¿Por qué con tu verba no dices Leonora
y no “nunca más”?

Autor: Ernesto (de “Paráfrasis”)

viernes, 16 de abril de 2010

NOSTALGIA

Esta noche comienzan a dolerme
los recuerdos
de lo que nunca fue
y se deslizan
―infinitos―
al olvido.

Autor: Ernesto (de “Penúltima Selección”)


viernes, 12 de marzo de 2010

REENCUENTRO



Logró, sin pensarlo, lo que siempre quiso:

detener un rato la rueda del tiempo,
intentar los gestos que nunca tenía.
No pudo evitar los anacronismos
ni las compañías;
repetir palabras, evitar los besos.
No pudo esquivarle
a la recurrente costumbre mañera
de ser siempre Él mismo,
ni a las soledades,
ni a los abandonos,
ni a las escapadas
(con esas excusas
de su trajinada vida en sociedad).
Ni siquiera pudo evitar un rato
los largos silencios.
Y cuando, vengativo,
el tiempo implacable movió sus agujas,
le quedó en la boca
aquel agridulce deseo soñado
de sábanas tibias, de labios, de brazos.
La esperanza fuerte
que al menos en ella,
se haya elaborado el sueño inconcluso.
Y allá, en lo profundo,
en lo más profundo de la cruel ausencia,
hay una pareja que venciendo al tiempo,
planea en secreto
futuros encuentros.

Autor: Ernesto (de “De Humor y de Muerte”)

viernes, 26 de febrero de 2010

TRIS


No quiero la eternidad. Quiero el momento, sin la pesada carga de la realidad fingida. No quiero ser el sueño sin fin ni la vigilia eterna.
Quiero el Ya, el ahora. Aún no es tarde para empezar a arder en la ceniza, para pensar en el presente sin nostalgia ni esperanza. Las vísperas no existieron y aún no existen.
No quiero la eternidad ¡Quiero el momento!



Autor: Ernesto (de “Naufragios y otras soledades”)

viernes, 12 de febrero de 2010

ODA AL SACCHAROMYCES CEREVISIAE


¡Oh, pequeño bichito cervecero!
Te imagino gris,
como la vida,
trabajando afanoso la cebada,
para lograr después
que yo te cante.

No te olvides de mí,
fermento figurado,
soy un grano de cereal
con su muñón brotado en primavera.
Comenzá a trabajar,
cervecerito
de apellido difícil:
Cerevisiae.

Hace rato
me olvidé de tu cuñado,
aquel vinudo y carnal
Ellipsoiudeus,
corrompido
por el Micoderma Aceti.

Por eso te recuerdo
espumante, fresco,
linajudo alemán
de nombre griego o latín:
Saccharomyces Cerevisiae.
Autor: Ernesto (de “Penúltima Selección”)1969