martes, 13 de marzo de 2012

AJENO 12


Tenía una profesora que solía traernos poemas de escritores ignotos. Entre ellos recuerdo a uno: David Álvarez Morgade. No sabía ella quien era y sólo mucho tiempo después supe por gracia de doña Internet, que fue un gran poeta porteño que murió en 2002.
La noticia biográfica la pongo al final.
Quiero rescatar hoy su recuerdo y la de mi profe, Victoria Eugenia Ros de Candia, con estos versos que perduraron en mi memoria casi medio siglo, aunque no conozco su título, ni la doña me lo dice:

Dame un beso triste,
por todo lo que he sido,
por todo lo que fuimos,
por todo lo que fuiste.

Dame un beso de olvido
(nunca nos despedimos)
la tarde que me fui estaba herido
y tenía la boca agriada de racimos.

Tú, que al recuerdo tantas veces volviste,
dame un beso triste:
por lo que he sido,
por lo que fuimos,
por lo que fuiste.

Autor: David Álvarez Morgade (1922-2002). Poeta y cuentista nacido en la Capital Federal y fallecido en Ingeniero Budge, provincia de Buenos Aires. Colaboró en el diario "La Prensa" y en "Para Ti", revista donde publicó sus cuentos con diversos seudónimos. De bohemia inveterada, perspicaz observador de la ciudad y su gente, "creía en el valor de las palabras y en la libertad, lo cual lo hizo proclive a los desencantos", como anotan sus compiladores en la edición de sus poesías completa (2008): "Sinfonía de arrabal", "Radiante sinfonía", "La cena de los tigres", "Sal y fósforos", "El nómade", "Alguien espera en el andén", "Poemas de la azotea", "Poemas en movimiento", publicadas póstumamente.

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