miércoles, 22 de octubre de 2014

EL BARCO EN LA BOTELLA


Toda esa construcción que estaba presa,
sale de noche a recorrer los mares,
atraviesa tormentas y pesares
buscando inútilmente una certeza.

Tratar de detenerlo será en vano,
pena en las olas pero no naufraga.
La penumbra del mar es fruta aciaga
y la borrasca, puerta del arcano.

Noche tras noche se debate loco
entre el aquí y allá, hoy y mañana.
y vuelve de la sombra neptuniana,

a su vidrio y botella, poco a poco,
y queda quieto y solo en el estante,

buscando escapar por la ventana.